Últimamente, me he sorprendido observando hacia dónde se va mi atención. Nos puede parecer algo obvio, pero no lo es tanto. El capítulo Vivir el momento presente de Marian Rojas Estapé hizo que me diera cuenta de que nuestra atención es básicamente como una linterna, allá donde la enfocamos, eso es lo que crece. Y si siempre la apunto hacia las sombras, ¿cómo voy a esperar que la luz llene mi vida?
Siendo sincera conmigo misma, noto que muchas veces me enfoco más en lo que me falta, en lo que salió mal o en lo que me preocupa, en vez de en lo que que ya tengo y funciona perfectamente. Me descubro reviviendo errores del pasado o imaginando problemas que ni siquiera llegan aún. Y en ese ir y venir entre lo que fue y lo que podría llegar a ser, se me escapa lo único que tengo de verdad, y eso es el ahora.
Cuando estoy tan ocupada en mis miedos o en mis recuerdos, dejo de fuera experiencias y oportunidades que podrían ayudarme a crecer. Tal vez no veo la enseñanza que hay en un error porque estoy demasiado ocupada lamentándolo. Tal vez no disfruto de una conversación porque mi mente está en la lista de pendientes que tengo. Tal vez paso por alto momentos de paz porque mi atención está en el poco ruido que hay.
Y así me doy cuenta de que el presente es fugaz e incluso frágil, y que depende de mí decidir si lo vivo o lo dejo pasar. Prestar atención a lo positivo no significa negar lo difícil, sino darle su lugar. Es reconocer que, incluso en días feos, hay pequeños destellos, como lo podría ser una palabra amable, una risa compartida con alguien que quieres, o incluso un respiro profundo.
Ahora quisiera entrenar mi mente para estar más aquí. Para que cuando surja un pensamiento negativo, detenerme y preguntarme, ¿me ayuda pensar en esto? ¿o me está robando la oportunidad de disfrutar lo que tengo delante? Quiero aprender a observar la vida con otros ojos , a descubrir en lo cotidiano algo digno de gratitud.
Porque vivir el momento presente es, como dice la autora, un acto de amor propio. Significa cuidar mi energía, mi salud mental y mi capacidad de disfrutar. Y eso no se logra por casualidad, se construye cada día, con cada decisión sobre a qué le presto mi atención.
“Cada día tiene sus regalos, pero hay que estar atentos para recibirlos.” - Marian Rojas Estapé
Ojalá enfoque la linterna al lado correcto para que sea feliz. Un abrazo, Ámbar.
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