La temática de esta entrada es algo que ha cruzado mi cabeza muchas veces. Y siendo honesta, si yo pudiera sentarme a hablar con mi yo de hace cinco años, creo que lo primero que haría sería abrazarme. En serio. Me diría que todo lo que estoy viviendo ahora vale la pena, aunque en ese momento realmente no pudiera verlo. Porque en ese entonces, muchas cosas me dolían, muchas decisiones me parecían imposibles, y a veces simplemente no sabía por dónde seguir.
Le diría que está bien soltar relaciones que no me suman nada. Que aunque al principio duela, después se siente como respirar profundo después de mucho tiempo aguantando la respiración. Que no está sola, y que hay muchas personas nuevas por conocer que sí le van a traer paz, apoyo y cariño de verdad.
También le hablaría de los dilemas internos que tiene. De cómo la ansiedad parecía no tener pausa, de cómo la comida se volvió un campo de batalla muchas veces. Pero también le contaría que pedir ayuda no es una debilidad, sino más bien, un acto de valentía. Y que sí, aunque todavía hay días complicados, también hay días en los que se siente completamente en paz con quien es.
Cinco años después, mi vida ha cambiado muchísimo. Estoy haciendo cosas que ni imaginaba, proyectos que me apasionan, tomando decisiones con más seguridad, rodeada de personas que realmente me hacen bien y amo. He aprendido que no todo sale como uno quiere, pero que a veces lo que no esperabas es justamente lo que necesitabas.
Y sobre todo, le diría que no se rinda. Que siga luchando por lo que quiere, incluso cuando todo se vea borroso. Porque sí se puede. Porque la vida mejora, incluso cuando parece que no. Y porque ella, es mucho más fuerte de lo que cree. Y eventualmente se dará cuenta de eso.
Ámbar, su yo de hace cinco años le dice que está muy orgullosa de usted por ser tan fuerte, tan valiente y decidida. Sabe que ha pasado cosas que no han sido fáciles, pero ha sabido sobrellevarlas y eso permite que cada día la admire más. Le agradece el que todos los días esté luchando por el bien de las dos y por eso le pide que siempre se ponga en primer lugar, lo que piensen los demás no importa. Que la quiere mucho y que siempre estará ahí para aplaudirle cada logro. Un abrazo.
ResponderEliminar